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Córdoba: las vacunas que faltan y duelen

Editorial sobre la ideología y las vacunas.

Comenzó la pandemia y el mundo soñaba con poner fin a todo el luto que cubrió el mundo con la vacunación. Las esperanzas que se habían depositado parecían como las que se pusieron sobre el Ejercito Rojo en su marcha sobre Berlín, o las que se pusieron con el triunfo de “libertad” pos muro de Berlín. Peor la historia nos vino a mostrar que nada es tan sencillo como lo imaginamos.

Llegaba el primer avión con las vacunas rusas y en nuestro país comenzaba la ideologización. Teníamos una vacuna que era de origen ruso, dudosa y para países periféricos. Parecía que la verdad venía de Oxford. Cuando la prestigiosa revista Lancet dejo constancia de la seguridad y eficacia de la vacuna muchos guardaron silencio.

Para muchos esto fue el fin de la ideologización de la vacunación en nuestro país, pero no creo que haya sido así. Porque del otro sector agitaron las aguas con que eramos un ejemplo mundial en la cuestión de las vacunas; como una lección no aprendida nos lanzamos a esas comparaciones odiosas con nuestros vecinos.

Hoy Chile se muestra como un ejemplo mundial en vacunación contra el COVID-19. Mientras que el temible antivacunas de Bolsonaro ya vacuno más que nuestro país cada 100.000 habitantes. Nosotros en America Latina ocupamos un como cuarto puesto.

Pero la ideologización del oficialismo no termino acá: la moda era ponerse la vacuna y mostrar la V, no sabemos si por la victoria rusa o por la vuelta de Perón. Los signos tienen una significación social.

No importaba si estabas en primera línea, había que ponerse la vacuna rusa y mostrarse con los dedos en V. ¿Dónde quedó el amor por el otro? No puedo concebir que alguien que no está en primera línea, tiene menos de 40 años y goza de buena salud se desespere por ponerse una vacuna. Mejor dicho, no creo que su desesperación sea sanitaria, sino más bien ideológica. Es el ego de decir: por mis venas circula el triunfo de mi idea.

Perdón: pero en lo personal me parece que si realizó tal acción usted puede ser un egoísta. Hay abuelos que todavía no ven a sus familiares, docentes trabajando sin vacunas y usted que quizás se encuentra atrás de una computadora elijo la vacuna. Vos que te fajaste todo el verano en las sierras y en fiestas. Sabes que tu riesgo de pasarla mal es muy bajo.

Como bien expreso Marx, la ideología genera una falsa conciencia capaz de hacer ciega a la gente, en ese punto creo que te podes encontrar.

Jugaste a ser un soldado, pero sos el primero en gozar los privilegios de una retirada. Un verdadero soldado de la causa se la juega realmente por el prójimo, no anda subiendo imágenes a las redes sociales vacunandose cuando realmente sabemos que su esencialidad es por un juego burocrático, más que por circunstancias reales.

Por último cierro con un ejemplo: Roza Shánina fue una joven francotiradora soviética que demostró ser muy capaz en el campo de batalla contra el temible ejercito NAZI. Cuando se pudo retirar con gloria, pero aún con la guerra en curso, optó por seguir luchando y encontrar su muerte.

Si sos joven y sano difícilmente te mueras por el virus, pero quizás tu egoísmo ideológico tenga algún grado de responsabilidad en la muerte de otro.

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