
Séptimo día de guerra: Israel ordenó evacuar a 1,1 millones de residentes de Gaza y hay 2.800 muertos
Israel dice que hay 120 rehenes en manos de Hamas. Los terroristas dicen, en cambio, que 13 rehenes han muerto por los bombardeos israelíes.
En el momento seguramente más dramático de su historia, Israel recibió este jueves un respaldo inequívoco y contundente de su principal aliado, Estados Unidos, en una visita de lo más empática de su secretario de Estado, Antony Blinken, que recordó sus raíces judías, pero que también habló con el primer ministro Benjamin Netanyahu sobre las “necesidades humanitarias” de Gaza que, luego de un asedio de seis días en represalia por la mortífera y barbárica operación de Hamas del sábado, se encuentra al borde del colapso.
La tensión en la Franja se volvió todavía más extrema este viernes, cuando el Israel le envió a las Naciones Unidas una advertencia para sacar a 1,1 millones de residentes en el norte de Gaza en un plazo de 24 horas, antes de su temida ofensiva terrestre. Sin embargo, el grupo insurgente Hamas –que gobierna en el enclave- dijo a los residentes en el norte del territorio que “se queden en sus hogares y se mantengan firmes ante esta repugnante guerra psicológica emprendida por la ocupación”.
Los palestinos solo pueden marcharse al sur del territorio, de apenas 40 kilómetros de largo y 10 de ancho, ya que Israel lo tiene completamente sellado.
Luego de bombardeos masivos, la cifra de muertos superó en Gaza las 1500 personas, mientras que Israel elevó a más 1200 las víctimas fatales a manos del grupo terrorista. Y, según dijo a LA NACION un periodista que reside en Gaza, debido a la intensidad de los ataques, ya ni siquiera pueden sepultarlos dignamente, sino que los tiran en una gran una fosa común.
La Cúpula de Hierro de Israel intercepta misiles lanzados por Hamas. (Mahmud HAMS / AFP)MAHMUD HAMS - AFP
“Sin nombre, sin marca, sin nada, los muertos son puestos en una gran zanja en las afueras de Ciudad de Gaza, recubiertos con un poco de tierra, en una gran fosa común, todos juntos… Nunca vi algo como lo que está ocurriendo desde hace seis días, los bombardeos no se detienen”, contó Safwat Mohammad, en un diálogo telefónico de vez en cuando interrumpido, que describió una situación que él, que cubrió diversas guerras en Gaza, jamás pudo imaginarse.
Con una población desesperada, sin lugares donde protegerse, Gaza se queda sin agua, combustible, medicamentos ni hospitales para curar a los más de 6000 heridos y está paralizada por los bombardeos, que han provocado más de 230.000 desplazados.
El ministro de Energía israelí, Israel Katz, señaló que mantendrán a Gaza sin luz, agua y combustible hasta que Hamas libere a todos sus rehenes. “¿Ayuda humanitaria a Gaza? No se encenderá ningún interruptor eléctrico, no se abrirá ninguna boca de agua y no entrará ningún camión de combustible hasta que los secuestrados israelíes regresen a casa”, tuiteó.
Esta corresponsal conoce a Safwat, de 54 años y padre de 7 hijos de entre 10 y 22 años, desde 2004, cuando por primera vez visitó el enclave palestino, después del asesinato, allí, del líder y fundador de Hamas, el jeque Ahmed Yassin.
Bombardeos sobre un campo de refugiados en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza. (AP/Hatem Ali)Hatem Ali - AP
Mientras Israel seguía preparándose para una invasión terrestre, amasando tropas y armamento en el sur del país, desde Gaza seguían lanzando misiles. No sólo en las localidades de Sderot, Ashkelon, cercanas al enclave palestino gobernado por Hamas, sino también hasta cerca de esta ciudad, donde un misil que cayó en el barrio de Beit Shemesh hirió levemente a dos personas.
Las sirenas siguieron sonando en todo el país, donde sorprendió, además, la noticia de un ataque israelí a los dos aeropuertos principales de Siria. ¿Otro frente abierto, más allá del que hay en el norte, en la frontera del Líbano, en máxima alerta por temor a una entrada en conflicto del grupo chiita pro iraní Hezbollah, que se encuentra en pie de guerra.