Editoriales

Se pone sello de presidente en una institución con fines partidarios ?

El Club Social “El Círculo” Villa Dolores Antonio Carram (hijo) es presidente hace varios años y pocos dolorense conocen.

El Club Social “El Círculo” es una vieja institución social de nuestro medio que tiene su sede en Felipe Erdman 51, en pleno centro de la ciudad.

El “Club Social El Círculo” es una de esas históricas instituciones sociales de Villa Dolores, ubicada en Felipe Erdman 51, frente Plaza Mitre.

Su historia comienza con el contrato social del 14 de agosto de 1946 y el Decreto Fundacional N° 11.960 “A”. Muchos recuerdan que el club tuvo una activa vida social en nuestro valle, pasaron varias comisiones directivas y vecinos que dejaron su huella.

Como cualquier institución, tuvo sus momentos difíciles, en las cuales fue intervenido y luego recobro la normalidad. 

Pero el acto de quiebre de la normalidad social sobrevino cuando la institución en el año 2013 dejo de realizar actos asamblearios, y por lo tanto la Inspección de Personas Jurídicas, designo una Comisión Normalizadora compuesta por 3 miembros, cuyo funcionamiento debía ser por 60 días hábiles y llamar a una Asamblea General Ordinaria garantizando los derechos de participación de los socios.

Lo que ocurrió fue que pasaron más tiempo del indicado, y posteriormente se realizó una Asamblea en otro lugar ajeno a la sede del club y se designo como presidente al Ab. Antonio Carram (hijo). El acto no tuvo publicidad y tampoco se sabe qué padrón de asociados la realizó. ¿Democracia societal? No.

Otra cosa que llama la atención es que el Presidente y un importante numero de sus integrantes pertenecen a un mismo espacio político, que tiene la conducción de la cooperativa CEMDO. Esto no tiene nada de oscuro, sino que simplemente parece una forma de cooptar diferentes instituciones para determinado grupo político y luego ampliar su poder en la sociedad.

Hasta el día de hoy la cara del presidente, la finalidad y cómo logran solventarse es desconocido. Parece que es una trinchera política cuya finalidad es salir a la luz en algún momento y brindar con ciertos personajes políticos que hoy tenemos “otra institución más”; casi emulando una guerra por ganar posiciones en la ciudad.

Mientras vemos que otras organizaciones de la sociedad civil tienen que vender numero de rifas, hacer polladas y miles de cosas más; aquí vemos un halo de misterio que da cuentas de que estaría todo resuelto para ponerle el moño partidario al final. 

Hoy la sede del club se encuentra en mano de la justicia, porqué partes privadas han iniciado un juicio posesorio para quedarse con el inmueble. 

Esperemos que estas especulaciones sean equivocadas, y no sea el mismo juego político de siempre: repartir la torta entre unos pocos.

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